domingo, 22 de junio de 2014

Ya es verano

Hoy abrí la ventana y hacía tiempo
de subjuntivo de futuro
y nubes de algodón de azúcar.

Hay una mujer en cada niña
que explota un globo
y una niña en cada mujer
que fuma de la boca del metro
y esto lo desaprendí ayer,
cuando me di cuenta de que madurez
son los bailes de salón
que abren bodas y cierran ataúdes.

Aún tienes mi permiso para bailar sobre tu tumba.

Hay una ciudad subterránea
en cada margarita
y un campo de tulipanes
entre los dientes de las ratas
que viven en tus alcantarillas.

¿De qué me sirve esperarte si en el fondo me desesperas?

Ilusión es sólo una calle
que hace esquina con esperanza
y a veces desemboca en fracaso,
a veces en el lunar del lienzo de tu espalda.

Anoche me perdí en su intersección
y llamé a un taxi para que me llevase a casa,
olvidé el número de tu habitación
y acabé bailando en la cocina.


Te he hecho café y fuera aún huele a tu té verde

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