martes, 4 de febrero de 2014

Qué bonito eres.

Qué bonito eres cuando tus ojos sonríen y me enseñan el huequito que hay entre tus dientes. Cómo pueden sentarte tan bien todos los colores y todas las estaciones, todos los suelos y todos los escenarios. Como si ellos te perteneciesen a ti y no al revés. Qué maravilla que te confundas con el mar que dejas a tus espaldas y que también te está echando de menos y yo, yo ya no puedo dejar de verte aun cuando a ratos ni te piense. Qué luz desprende tu risa cuando llega hasta mí por detrás y sube por mis muslos y mi cadera hasta colarse en mi boca que siempre está entreabierta, esperándote. Me ilumina tanto que a veces pienso que jamás necesitaré pagar una factura de luz más en mi vida porque amor, tengo el sol dentro de mí. El jodido sol. ¿Tú sabes lo que es eso? Yo no lo había sabido hasta ahora y creo que jamás volveré a saberlo igual, que nadie podrá enseñarme a llorar por los poros de mi piel y a estremecerme en mis ojos como lo hiciste tú.

Qué bonito eres en todas las lenguas de todos los países de todos los continentes de tu cuerpo. Qué bonito eres…aunque ya no seamos.

Laura C. Plaza

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