sábado, 31 de mayo de 2014

Nada significa nada

Somos en un seísmo de golpes.

Ojalá alguno hubiese sido de suerte.

Tus ojos se asoman a mis cicatrices
y ellas ya no los reconocen.

Te fumo en círculos concéntricos
y te pienso en cenizas. 

Te volatilizas.

Busco tu toma de tierra
entre tu garganta y mi espalda.

Pero te vas,
como se van mis ojos tras tus pasos.

No quedan lágrimas,
se han ahogado a sí mismas.

Muertas todas, muerta la rabia.

Nos llueve a cántaros y ya no notamos nada.

Ni la tormenta ni la calma.

Nada.

Me miras.
Frágil.
Etéreo.

Esperas que te entienda,
pero ya no sabemos leernos.







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