Hoy me
he despertado con náuseas en el corazón y un nudo en la garganta que tiene un
te echo de menos atravesado. Un te echo de menos más grande que la belleza de
tus manos, qué ya es decir.
Sé que a
medida que avance el sol en este día nublado el nudo se irá deshaciendo, de la
misma manera que dicen que todo lo triste se limpia con un poco de lluvia. Y
también sé que a ti te gustaría que fuera así.
Por eso
me comprenderás si te confieso que ya no te pienso a diario ni te lloro todos
las noches y todos los amaneceres. La hostia fue tan fuerte que no me quedó más
remedio que aprender que hay cosas que se quedan atrás, para siempre, pero que
nunca se alejan de nuestro camino. Y cuando digo nunca, es nunca.
Pero
joder, cómo explicarte que hoy vendería el cielo y el mar por entrar en la
cocina y escuchar tus buenos días mientras una taza de café se interpone entre
tus ojos y los míos y todas las palabras sobran porque todo se lo dicen
nuestras pupilas.
Hoy me
he despertado, lo reconozco, con la necesidad imperiosa de uno de tus abrazos y
del contacto de tu mejilla contra la mía antes de salir por la puerta e irme
acompañada del eco de tu “todo irá bien” resonando en mis tímpanos.
Y no te
enfades, pero tengo que admitirte que ya no recuerdo cómo sonaba tu risa y que
ésa precisamente ha sido la pérdida más dolorosa que podía sufrir yo en esta
vida.
De lo
que jamás podría olvidarme es de lo que sentía cuando se te escapaba a raudales
por la boca, cómo parabas entonces el mundo para llenarlo de tu melodía y hacer
de él un lugar un poquito más bonito. Y por eso a veces, cuando veo tanta
fealdad en medio de tanta gente y tanto ruido, me pregunto cómo es posible que
nadie vaya a reclamarte que lo que aquí abajo se necesita es una gran dosis de
tus carcajadas.
Eres tan
irreemplazable que a veces se me corta la respiración y me asaltan mil miedos, a
los que sé que consolarías susurrándoles que nadie es insustituible a no ser
que te pierdas a ti mismo. Pero he de decirte que, como todos, tú a veces
también te equivocas.
En lo
que nunca te faltó razón fue en llenarme de esperanza ante la vida, ante los
sueños, y por eso en cada paso que doy por este tortuoso camino que llaman
existencia lo único que realmente espero es sentir tu orgullo trepándome por
las costillas y animándome el corazón. “Adelante,
siempre hacia adelante”.
Pues
verás, es que mi meta eres tú. Y ya que estamos, he de confesarte que eso me
acojona sobremanera porque has dejado el listón tan alto que me siento muy
pequeña a tu lado. Y lo más bello de ese hecho es que lo has conseguido sin
proponértelo, como precisamente suceden las cosas más auténticas de este mundo
tan loco.
Ya
podrías haberme dejado un poquito más de ti, del color de tus ojos, del tono de
tus lunares, de la potencia de tus silencios, del sabor de tu cocina, de la
amplitud de tu sonrisa (joder, ¡qué sonrisa!), de la sinceridad de tus
consejos. En fin, supongo que si no lo hiciste fue porque en el fondo sabías
que tengo que aprender a ser yo sin ti, pero siempre contigo.
Ahora ya
tengo que dejarte, que se me hace tarde para no pensar si quizás en otro lugar,
en otra vida…
[Nota:
Como esto va de confesiones, me declaro culpable de que haya sido ésta la única
entrada con la que he llorado –y a mares- mientras escribía. No en vano, la
escribí pensando (aunque no se capaz de escribir todo lo que pienso) en la
persona más importante que ha pasado por mi vida: mi madre. De paso, quiero aprovecharla
como recordatorio de todos aquellos que me (y nos han) dejado una ausencia tan
grande que sólo intentar expresarla de cualquier modo es un acto
irremediablemente abocado desde el inicio al fracaso]
[Nota 2: Éste ha sido el primer poema que he grabado y que podréis encontrar en soundcloud (https://soundcloud.com/lauracamino/a-la-persona-m-s-importante). ¡Buenos días a todos!]
Increíble princesa! que tierno y que grabde eres, pero sabes lo más importante de todo lo q has dicho? que obviamente ella te diría 'adelante y siempre adelante' y has de hacerle caso, y ella y cualquier persona q se encuentre a tu lado ha de estar eternamente orgullosa de ti, pq vales oro, pq eres muy y muy grande!
ResponderEliminarSé que lo diría :) A veces me parece incluso oírla diciéndolas...
ResponderEliminar¡Gracias por todos esos piropazos, pero es que me miras con muy buenos ojos tú, linda! :)
Lo dicho, Jes +1. Que grande eres Laura! Y no sé porqué me da a mi que con este blog se ha abierto la caja de Pandora y que vamos a flipar todos con todo lo que llevas y con todo tu potencial, así que por el bien de todos tus fieles lectores a partir de ahora, sigue escribiendo y soltándolo todo siempre que puedas xiqui :)
ResponderEliminarLiteratura terapéutica donde la haya, sí xD
ResponderEliminarGracias a vosotros por ser fieles a esto...que no sé si me lo merezco (creo que no)
¡Besotes!