domingo, 22 de febrero de 2015

Castañas asadas.

Es tarde y me apresuro
porque febrero pronto dejará de serlo.

Al ordenador le cuesta respirar.
(Mientras adolece un cigarro en mi mano -pienso-)

A mi abuelo le gustaba salir en bicicleta a por agua.
(“A auga de Cabreiroá, que ben va”)

Las imágenes pasadas se confunden con las futuras
como heridas latentes preparadas para reventarlo todo.
(Otra vez)

Así me fundo con la noche
y me dejo arropar por el silencio.
Porque el tiempo siempre fue eso.

Un silencio.

Una fiesta.

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