Construí mi casa
con portazos.
También
ausencias.
Sus ecos se
desparraman volátiles
en ondas concéntricas
que acaban
mojando las sábanas.
De noches frías
y mañanas raras
parece
revestirse la jaula.
Café con lluvia
tras el cristal
donde se refleja
un yo
que se apuñala.
A cada sorbo.
No he pedido ser
salvada
pero sigo
queriendo tu absolución.
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