domingo, 20 de julio de 2014

Si habláis del amor

Si habláis del amor
tendréis que hacerlo
pensando en ella,
que abarca todo
cada vez que desembarca
en mi cama
y decide quedarse
a dormir un rato
y dejarme a mí despierta
toda una eternidad
mirando su espalda.
Si os atrevéis a hablar de amor
será sólo poniéndole
su voz a todos los despertadores
y subiéndole el volumen
a los acordes de sus pies fríos
entre las sábanas;
bañándoos en el río
que sale de su boca
cada vez que su risa
deshiela la escarcha
de todos los que un día
estuvieron tristes
y se arranca
a bailar desnuda
como si nadie
estuviera mirándola
pero todos hiciesen cola para verla.
La ciudad cortando su tráfico
y las farolas
señalando las grietas del asfalto
que ella provocó
con alguno de los disparos
que lanza la artillería
de sus dientes blancos
cada vez que se muerde el labio
y te invita a soñar
que hay momentos
que valen la pena
porque ella las quita todas.
Si creéis en el amor
será que ya os habéis cruzado
con sus caderas
y habréis visto cómo su pelo
corta el aire
y él le suplica que no pare,
que ojalá todas las heridas
llevaran el sello
de sus arañazos
y las calles se rotulasen
con el color
de su barra de labios.
Si habláis del amor
ya sabréis
cómo se estremece
cuando tiene una pesadilla
y la cara que pone
cuando le entra el hambre
pero no le apetece hacer de comer,
la perfección
de sus mejillas al sonrojarse
y el mapa de sus continentes
haciéndole competencia
a cualquier atlas.
El olor de su piel
en la primavera
y las curvas
de su ombligo
en medio de la carretera
que sube al cielo
de su boca
y termina con ella
susurrándote un buenas noches
y tú sintiendo
que ya te puedes morir tranquila
si es haciéndolo a su lado.
No me creo que alguien
pueda hablar de amor
si no ha oído cómo ella
pronuncia esa palabra,
si no la ha visto a
oscuras en la habitación
iluminándolo todo
con el milagro de su existencia
o ha sentido sus yemas
correteando por las piernas
y ha entendido entonces
que era para eso para lo que servían
desde un principio,
y no para caminar.
Poesía puede que sea otra,
pero el amor es ella.

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