miércoles, 5 de febrero de 2014

Lo que duran dos peces de hielo.

Por las persianas entreabiertas se colaban unos tímidos rayos de sol, sabedores de que interrumpían uno de los llantos más tristes que jamás habían tenido que acariciar. ¿Pero qué podían hacer? Tenían que entrar. Así que sin hacer mucho ruido se metieron en la casa y rebotaron en el espejo del fondo de la habitación para luego dirigirse, compasivos, al respaldo del sillón que estaba en el centro de la sala. Del reposabrazos colgaba una mano arrugada y de la mano un cigarro que a punto estaba de consumirse por completo. El cristal de un whisky on the rocks sobre el regazo de Manuela dibujaba la mirada difusa (y confusa) de aquella que un día tuvo padres y un día deseó tener hijos. Pero la vida se le había pasado y joder, ahí estaba ella, sin saber ni cómo ni por qué se había traicionado a sí misma durante tanto tiempo. 
¿Por qué los lamentos llegan siempre a deshora? ¿Por qué la inminencia de su propia muerte le hace darse cuenta (ahora) de que no había estado jugando sino a medias todos estos años? Como si se hubiese estado conformando con participar en esto que llaman vida hasta que le ha llegado el momento de palpar en sus carnes el dolor que produce saber que ya no hay más tiempo, que ha llegado a la meta, y así todos los lamentos que acalló en el fondo de su ser durante los días que estuvo por este mundo, y de los que nunca había sido tan consciente como hasta ahora, salen a la luz en espumarajos desordenados: se duele de no haber arriesgado más, de no haber vivido más, de no haberse equivocado más, de no haber amado más. Bueno y ahora ya qué coño importa
El cigarro desfallece en círculos concéntricos - La ceniza del suelo se convierte en un desagradable presagio de su final – El sol se retira en acto de íntimo reconocimiento.

Laura C.Plaza

2 comentarios:

  1. Los recuerdos remotos de una vida pasada junto con la inminencia de la muerte y de ese sentimiento desolador, crean un ambiente intenso que finaliza en el simbolismo de principio-fin y luz-oscuridad. me ha gustado mucho! ;)

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    1. Y a mí que te hayas molestado en comentarlo (tan acertadamente).
      Espero que te haya gustado la referencia a Sabina, inevitablemente pensé en ti (y en mi amigo Adri también, otro sabinero por excelencia). ¡Un beso!

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